Espermatozoides sintéticos

Investigadores de la Universidad de Yokohama (Japón) han conseguido producir espermatozoides en el laboratorio a partir de tejido de testículos de ratones. El avance, que se presenta en la revista Nature, abre las puertas a nuevos tratamientos para combatir la infertilidad masculina.

Según lo publicado, se ha logrado crear un sistema que hace posible cultivar espermatozoides. Los científicos extrajeron a los roedores tejido testicular entre 7,5 y 10,5 días después de su nacimiento. Y en su cultivo consiguieron que las células espermatogonias se convirtieran primero en espermatocitos primarios y secundarios, y luego, tras un proceso de diferenciación y maduración, en espermatozoides. 

Y todo en 42 días…!
El esperma así obtenido fue usado en una fertilización artificial in vitro de 58 óvulos. Las hembras a las que les transfirieron los embriones tuvieron descendientes (machos y hembras) sanos y fértiles.

El principal investiogador, Dr. Ogawa y su equipo, han comprobado que el procedimiento funciona incluso después de congelar el tejido testicular durante semanas en nitrógeno líquido.

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¿Cunto tiempo viven los espermatozoides?

La supervivencia de los espermatozoides viene definida por una serie de parámetros, pero destacan dos: la temperatura, que debe estar comprendida entre los 37 ºC y los 37,5 ºC; y el grado de acidez del ambiente (pH de 7-7,5). 
En este sentido, la vagina es un medio hostil para las células reproductoras masculinas, sobre todo fuera del periodo ovulatorio. Durante este tiempo, los espermatozoides mueren literalmente achicharrados en pocos minutos, ya que el pH vaginal está por debajo de 6. 
En los días de la ovulación, éste sube 1 ó 1,5 puntos, lo que permite que aguanten de 2 a 16 horas. 
Si son eyaculados en el exterior, a una temperatura de 15 ºC, permanecen vitales 1 ó 2 días, y mucho menos si hace más calor.
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El Gen del esperma tiene 600 millones de años

El gen Boule, responsable de la producción de espermatozoides, es común a la mayoría de los animales y los humanos. Y según revela un estudio publicado en la revista Plos Genetics lleva 600 millones de años dedicado a esa actividad. Según ha comprobado el doctor Eugene Xu, de la Northwestern University deChicago (EEUU), esta es la primera evidencia genética de que “nuestra habilidad de producir esperma es muy antigua y se originó probablemente en los albores de la evolución animal, hace 600 millones de años“.

El equipo dirigido por Xu investigó el esperma de un erizo de mar, un pollo, una mosca de la fruta, un pez y un humano, y en todos ellos descubrió la presencia del gen Boule. “Nuestros resultados indican que toda la producción de esperma tendría un origen común”, afirma el investigador.

La constatación del rol clave que desempeña el gen Boule en la reproducción puede ayudar al desarrollo de un nuevo anticonceptivo masculino, así como a buscar nuevas formas de combatir enfermedades que transmiten los insectos o los parásitos.

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