Coma poca sal

Una campaña en Brasil aconseja la disminución del consumo de sal para el beneficio de la salud, y nosotros averiguamos al respecto.

Está demostrado que reducir a menos de la mitad el consumo de sal diario, es tan saludable como dejar de fumar.
Hace más de una década que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció en 6 gramos el consumo máximo diario de sal, cifra muy por debajo de la que se ingiere de media en el mundo, entre 10 y 12 gramos.

Al hacer la revisió de la bibliografía encontramos que la mayor parte de la ingesta diaria de sal, el 80%, proviene de los productos envasados y precocinados…!
Antiguamente la sal se usaba para conservar los alimentos durante más tiempo, pero con los sistemas más modernos de conservación, esta medida ya no es necesaria y en la actualidad se utiliza básicamente para dar más sabor a la comida.

La sal contribuye a la retención de líquidos por parte del organismo, lo que produce un aumento presión sobre las arterias y favorece la aparición de la hipertensión. Según datos de la OMS, la hipertensión es la causante del 62% de los accidentes cerebrovasculares y del 42% de las enfermedades del corazón.

De acuerdo con un estudio recientemente publicado en The New England Journal of Medicine que simulaba los efectos esperables al reducir el consumo de la sal en la población de Estados Unidos, una reducción dietética de 3 gramos diarios de sal disminuiría el número anual de enfermedades cardiovasculares, ictus, infarto de miocardio  y de fallecimiento por cualquier causaa menos de la mitad de casos al año. 

En Finlandia, en los años 70, se inició una campaña de concienciación consiguiendo una disminución en el consumo de sal de 12 a 9 gramos diarios. Gracias a esta medida se consiguió una reducción de enfermedad cardiaca coronaria y de accidente cerebrovascular de entre un 75% y un 80%, lo que ha alargado la esperanza de vida de 5 a 6 años.
Consumir menos sal es una tarea que compromete a todos. 
Por un lado está el propio ciudadano, que puede empezar a aplicar medidas como cocinar sin sal, retirar el salero de la mesa o comprar los productos que sean bajos en sal, lo que no significa que sean de régimen sino que son saludables
Por otro lado está la industria alimentaria, que debe disminuir la cantidad de sal que le añade a los productos y hacer un etiquetado más fácil de entender y que nos diga la cantidad de sal añadida
Finalmente se encuentran los organismos públicos, que deberían tomar medidas restrictivas relacionadas con el consumo de sal así como iniciar campañas masivas dirigidas a informar sobre los efectos nocivos de esta”

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