LAS INFECIONES DE TRANSMISION SEXUAL EN EL EMBARAZO

Embarazo y ETS en la adolescenia

 

La sexualidad es proceso dinámico que se desarrolla durante toda la vida, un proceso que implica cambios corporales así como la interacción social que conduce a un equilibrio biopsicosocial.

Se acepta que la sexualidad empieza desde el momento del nacimiento, y queriendo ser estrictamente biológico, podemos comentar que incluso existen erecciones documentadas intra utero. En la temprana infancia, a la mayoría de los niños les resulta placentero el acariciar sus genitales inicialmente de manera distraída, pero ya sobre la edad de 2 ½ a 3 años lo hacen deliberadamente constituyendo además una primera aproximación a su sexualidad.

Este desarrollo es continuo y especialmente complejo, con muchas similitudes como diferencias entre ambos géneros y cargadas por factores externos que se constituyen quizás como los más relevantes; religión, estatus social, generación, etc. Es en este amplio contexto que los niños desarrollan su sexualidad con información a veces confusa y muchas veces mal contrastadas por sus educadores, sus padres y los medios de comunicación.

Embarazo y Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS)
La participación en las conductas sexuales coloca a los jóvenes y sus parejas en riesgo de eventos negativos relacionados a su salud y embarazo no deseado. Aunque no existen datos específicos en nuestro medio, se puede extrapolar el de otros países desarrollados, donde los jóvenes adultos entre los 15 y 24 años representan una cuarta parte de la población sexualmente activa y se estima que la mitad de los casos de ETS ocurren en ese grupo etáreo. Las ETS más comunes son la Clamidia Trachomatis, la Gonorrea, la infección por el VPH, el VIH y la triconomiasis.

A nivel global en los países desarrollados existe una reducción en el número de nacimientos no deseados entre adolescentes. Aún así, en EU se estima que 1 de cada 20 adolescentes mujeres quedan embarazadas cada año; la mayoría de los embarazos siguen un curso natura con 57 % de nacimientos, 27 % sin abortos inducidos y un 16 % de pérdida fetal. La mayoría de los embarazos acontecen con una pareja que le lleva 2 o más años a la mujer.
Las consecuencias de los embarazos y las ETS en los adolescentes son amplias y constituyen un gran coste sanitario. Los varones por su parte pueden desarrollar orquiepididimitis y potencialmente infertilidad, las mujeres pueden desarrollar cuadros sistémicos agudos o crónicos que pueden ser letales, o pueden tener consecuencias negativas en su sistema reproductor volviéndolas infértiles.

Por otro lado, el embarazo no deseado tiene efectos negativos si no existe un entorno familiar de respaldo y muchas adolescentes ven truncadas además su proyecto de vida; escuela, universidad, carrera o trabajo.

Conclusión

La sexualidad es parte de nuestro desarrollo como individuos que se va gestando desde la temprana infancia con un punto de inflexión en la adolescencia, donde la curiosidad innata por el sexo puede culminar en una primera relación sexual y en conductas de riesgo que pueden poner suponer morbilidad y mortalidad importantes.

Es imprescindible crear una estructura social encaminada a recepcionar adecuadamente las inquietudes de nuestros adolescentes siendo asequibles y permisivas y favoreciendo la comunicación y la información respecto a la salud reproductiva y sexual.

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